(¿o me quedé ciscado?)
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jueves, 26 de abril de 2007Visiones del futuro
Todavía reciclando (creo que un poco el blog ha de ser eso, o tener de eso). Dos lugares espeluznantes de cuando el futuro nos iba a alcanzar.
El primero, los Robin Hood Gardens, en Londres: ![]() (Que alguien me explique el nombre, ¿Qué tiene que ver con esto:?)* ![]() El otro es la isla de Hashima, en Japón, en algún momento el punto más densamente poblado del planeta, luego, cuando dejó de producir, abandonada. Según entiendo, está prohibido entrar, así que tus próximas vacaciones a Japón las tendrás que pasar en Tokyo, lástima. ![]() No voy a entrar en detalles de por qué creo que se malograron. Sólo que es claro que no hemos llegado a la era de los supersónicos, como soñaban esos señores (y que no es haciendo primero la escenografía como llegaríamos). Más bien parece Los Angeles 2019 o Neotokyo. Visto, el primero en Dancing Bears, a través de Things Magazine; el segundo a través de Google Sightseeing *Si te das cuenta, aquí tuve un problema grave con la puntuación. martes, 24 de abril de 2007sábado, 21 de abril de 2007jueves, 19 de abril de 2007La lotería en Babilonia
Como de antiguo los hombres de Babilonia, yo fui rey del mundo por tres años, seis meses y cinco días. Todo lo que veía era mío. Es más, todo lo que veía era yo. Bastaba una indicación con la mano, una palabra, ni siquiera bien articulada, un grito o incluso la mera indicación de la intención de gritar, o el esbozo de ésto, para tener justo la comida que quería. Todos, que, no olvidemos, eran parte de Mi, estaban a mis órdenes, simples apéndices de mi voluntad. Fui, durante ese tiempo, ombligo del mundo, y si he de ser sincero, todavía sueño con los inmensos placeres que gozaba, como soñaba Adán fuera del paraíso. Pero, como todos los hombres de Babilonia, a los tres años, seis meses y seis días me encontré paria y desterrado, sin más herramienta que un banco de madera para mendigar la atención de los extranjeros, y ésto sólo por la bonhomía de los servidores del palacio, que algún vago recuerdo debían tener de mí, ya que al volver de una excursión por mis dominios, que se expandían cada vez más, me dejaron entrar a hurtadillas a ese lugar que ya no era mío y sacar de la cocina el menor de los muebles.
El nuevo rey, mi hermano, había nacido esa mañana. Con el banco alcancé el timbre de los vecinos para rogar atención. jueves, 12 de abril de 2007martes, 3 de abril de 2007Del epistolario de Julio Torri
(seguramente al reverso de una postal)
Roma, 25 de junio de 1920
Mi querido Julio: te regalo esta florecilla de folklore: El pueblo de aquí llama a las ciruelas, en dialecto romanesco, "muslos de monja". Disculpa mi correspondencia irregular, breve e incoherente: amo. Te abraza, Rafael
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