Update Ni habilité los de Blogger, por qué algo hice con el código que le di en la madre. En cambio, mudé los habbi. Fuck DLX
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domingo, 28 de enero de 2007Comentarios
Como parte de la retomada de este blog, los amigos de DLX me hacen el regalito de pedir password para comentar (y de paso para todo). Como eso era justo por lo que no usaba los de blogger, voy a quitar los habbicomments de donde están alojados y meterlos a otro lado. Con el tiempo, cuando me dejen entrar a la página. No lo quito del código aun porque son las dos de la mañana y me da flojera. Y porque ahora es sólo de aquí de dónde se puede ver. Disculpen las molestias, pero miénensela a ellos. Y por mientras,
Update Ni habilité los de Blogger, por qué algo hice con el código que le di en la madre. En cambio, mudé los habbi. Fuck DLX viernes, 26 de enero de 2007Tabac
A los trece años me escondía para fumar, no porque no quisiera que me cacharan haciendo algo malo, sino porque no quería que se enteraran de que estaba creciendo. Y sin embargo fumaba para crecer. (No tan burdo, sabía que tenía trece años. Pero era de 13 años grande). Y esto era secreto. Crecer fue siempre mi secreto. Lo que más quería y lo que más ocultaba. De niño, fui niño grande, de esos que las tías celebran. Mis amigos siempre han tendido a ser mayores. De entrada porque hasta la última carrera, simpre fui si no el menor, sí de los menores. Pero más allá, siempre la tendencia a acercarme a los mayores. Cuando estaba con las tías celebrantes, me juntaba con un primo como cinco años mayor, y el dos años menor me parecía un bebé. ETC. La cosa es que con mi primo crecía como quería, y con las tías ya era grande, y a su modo (calladito y sin molestar). El caso es que está ese par: el que yo quería ser, y el que era para satisfacer. Los dos grandes, pero uno yo y el otro también yo (no era nadie más), pero con la mala influencia de las tías buenas. Por eso crecer (hacerme yo como yo quería) era secreto. Por eso me cuesta aún tanto trabajo mostrarme. Como si hubiera algo malo al acecho, algo tan pesado como la presión de ser de tal o cual modo. De ser bueno (buen sobrino, buen alumno, buen amigo, buen amante, buen ecritor) Tal vez exactamente eso. Por eso, Vale, cuando empecé el blog no lo anuncié entre amigos ni nada. Y luego se fue amontonando polvo, y ya también cómo decir "mira, llevo dos años con esto". Porque vendría la pregunta que acabo de responder. Pero ya estuvo suave, y me gustó que lo encontraras. Serio.
lunes, 8 de enero de 2007300 Olor a gas
No sólo en la cocina, sino por varias calles de Manhattan. No saben de dónde sale, ni por qué. El subsuelo de la isla, uno de los más perforados del mundo, exhala, desde hace unas horas, un olor de manufactura humana. La máquina que sostiene la ciudad tiene una pequeña imperfección, con tintes de catástrofe; policías, bomberos y quién sabe cuántos miembros más de quién sabe qué corporaciones oscuras (el servicio secreto, los marines, los hombres de negro) recorren los túneles del metro y los demás buscando la fuente.
En Agosto hubo un caso similar, acaso una prueba, en Staten Island, que sólo afectó a 100 personas, pero de ellas siete tuvieron que ser hospitalizadas. Ahora la cosa está en grande. No duden que, en algún cubículo de algún edificio de alguna ciudad mediana, un escritor a destajo compone un discurso para GW Bush, sobre el terrorismo y ese gas de olor redolent of rotten cabbage*. Probablemente no se use, pero se está haciendo. Y no tiene sentido. Ni la búsqueda minuciosa, ni los mapas perfectos de los túneles neoyorquinos servirán de nada. No se va a encontrar la fuente de la peste en ellos, porque no está en nada que hayan hecho los hombres. Es más sencillo. Es más pavoroso. Es la tierra que eructa. Salud. *Me gustó la frase, de Sam Knight, del Times. Y la palabra, algo como reoliente, que recuerda un olor. O mejor, que lo retrae, lo vuelve a hacer existente. Porque a los olores, a diferencia de otros estímulos, les pasa eso: no se recuerdan como datos del pasado, cuando se evocan, aparecen. El ABC, según Google
Usando el I'm Feeling Lucky, o lo que es lo mismo, el primer resultado en la búsqueda de cada letra
A: Physical Review A B: Physical Review B C: Lenguaje de programación C en Wikipedia D: Physical Review D E: E! Online F: Antivirus F G: Gmail H: HardOCP, revista sobre hardware I: iFilm, video J: J Records K: K Records L: LaTeX, "procesador de textos" serios M: M, de Fritz Lang, en imdb N: The N, un canal de tele gringo, filial de MTV Ñ: Ñ, la letra, en WIkipedia O: Oxígeno, en Wikipedia P: Cómo usar el tag <p>, en w3.org Q: Q4music, revista R: R Project, cómuto estadístico S: Tom's Hardware T: Sistema de Transporte Público de Boston U: Universidad de Arizona* V: V for Vendetta, en Warner Brothers W: W Hotels X: x.org Y: Yahoo Mail Z: Z Communications Listo. A sacar conclusiones, muchachos *Curioso, ayer que emecé a jugar con esta idea, para U salía la Universidad de Alberta lunes, 1 de enero de 2007Escrito entre las 6 y las 7
Me dieron ansias y me desperté. O desperté y ya, como siempre sucede a media noche cuando he tomado algo dulce o seco. Ansias y la necesidad de agua, o jugo mejor. Pero el único jugo que habí era de tomate, no precisamente refrescante. Y el sueño no volvió, y no lo dejé volver. Aun con la imagen borrosa de la noche anterior —La cena, el postre, el ángel que pasó y la muchacha que estaba sentada enfrente; los esbozos de catalán, el horóscopo, la discusión de cine y el CISEN— abrí el periódico, de ayer, como tu amor, del año pasado. El sueño no volvió y no lo dejé volver. Estoy convencido de que la noche es todavía el día de ayer, siempre. Cuando uno amanece antes que el día es una pequeña transgresión, se empieza el día desde el anterior. 2007 no empezó a las doce campanadas que transmitieron por la radio (y que por concenso de la mesa fueron nueve) mientras un imbécil, probablemente pregrabado, decía buenos deseos e instrucciones para comer uvas. Ese fue sólo un buen momento para el abrazo, y los buenos deseos y comer uvas. Y tomar cava, que fue lo que me hizo despertar temprano y lo que me tiene ahora esperando. El nuevo año empieza dentro de un rato. No sé cuánto, entre media hora y hora y media, porque a decir verdad hace mucho que no me entero de un amanecer. Ahora que volteo, el cielo está tomando un color rojizo. Puede ser sólo la ciudad, que da para cielos de los colores más distintos: Negro tapado y blanco, verde neotokio una noche (aurora subtropical) azules clarísimos, morados, pero también algo tendrá que ver el sol, que viene llegando y asomará pronto por los volcanes, poniendo la nieve naranja y alzando neblinas entre el Ajusco. ¿El clima no enfría todavía, o es que traigo yo el calor de la cobija todavía puesto? Pero ya voy despertando más del todo, ya la noche de ayer se espanta y queda sólo la pantalla que se recorta blanca en la oscuridad y un hilillo de humo que la atraviesa. Ladran, a lo lejos, y el coro va aumentando. En Milpa Alta los labradores ya estarán encaminados. Porque, a pesar de año nuevo, es lunes, y una cosquilla me ataca la fosa derecha. Ya está enfriando, en efecto. Tal vez no fuera mala idea ponerme calcetines, o pantunflas al menos. Antes de dormir, un mensaje: estamos yendo a benjamin hill, en la condesa, caele. Y no, entre que la condesa quedaba lejos y la cama cerca (justo debajo), no me moví. Si allí siguen, tal vez al rato me una a una especie de celebración pagana: los que sobrevivieron el cataclismo del cambio de año, devastados por la noche, buscando un samborns a pie para tomar café con leche. O un vips. O cualquier cosa de esas que abren toda la noche, todas las noches, y todo el día todos los días, aunque eso es meno importante. O eso me gustaría pensar, pero a lo que me uniría es a una fiesta muerta, de la que los últimos y tambaleantes borrachos salen en busca de un café o cualquier cosa que no les revuelva demasiado el estómago, sin cataclismos ni rastro de épica, porque a fin de cuentas, el primero de enero es sólo un día más ¿no? Un día más como todos, sólo que feriado. Como los cumpleaños, entre el último que te celebran de niño y el primero en el que te das cuenta de que quien celebra eres tú, y tus amigos y familia y gente cercana, y que la celebración no es tanto por la fecha sino por la vida. Es un día como todos, pero oscuros motivos, siempre válidos, lo hacen fiesta. Lo mismo el año nuevo. Sí hay un cataclismo, una ruptura de continuidad, aunque solo sea en el número que lleva el calendario y la agenda nueva. Y el cinismo se aguanta. Si no, ¿qué?¿Sólo me desperté porque me dió la seca? No lo creo, porque no lo siento así (y el cinismo me disculpa). Por eso el esfuerzo de mantenerme despierto, y por eso escribir, medio para alcanzar el amanecer, pero también fin. Dicen que como se empieza el año es como se ha de seguir: bien, he aquí mi propósito de año nuevo. No que me vengan cosas gracias a la divina o paterna providencia, sino que sea lo que venga lo enfrente con mi método, que es éste. También por algo no se me ocurrió ver tele en lo que llegaba el amanecer. Así quise recibir y comenzar el año: escribiendo. Medio para y fin en sí. Sin embargo, la vida se desarrolla afuera. No es en la pantalla en donde voy a ver el cielo, ni el año. Así que si me disculpan voy a la ventana. Ya amanece.
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