lunes, 23 de julio de 2007

Siempre se me antojan los libros de Siruela, pero nunca los acabo.* Y son muy caros. Por eso siempre se me antojan, porque nunca los compro. Pero si hay alguien leyéndolo en público, me da envidia. Además, van muy bien con los libreros y las paredes blancas.



El problema de saber que no voy a leer El arte de la memoria pero igual querer leerlo y saber qué dice (sin el esfuerzo). El problema de que a grandes rasgos sé qué dice, pero no puedo usar eso. Porque no lo he leído. Porque saber que en el medievo y el renacimiento hacían castillos en la mente no dice nada sobre cómo se hacen, y mi memoria sigue dependiendo de soportes materiales (el post de ayer no estaba seguro si era repetición de uno anterior). Es como pararse frente a una catedral sin ser masón. Y teniendo que ocuparse de tu techo de lámina. El problema es el tiempo. Que leerse un mamotreto requiera tiempo, tiempo que, si dedico a él, no dedico a todos los otros mamotretos que se me van antojando. Entre los que ya tengo en el librero: poesía completa de William Wordsworth, Mil y una aventuras (una colección de relatos de aventuras. Obvio. De Valdemar). El tratado y lector de Eco, la Física de Feynman, como cinco de ciencia ficción de una oferta de Minotauro. Leonard Cohen mal traducido. El Greenberg de geometría no euclidiana. Y un etc largo. Todos mirándome con regaño cada que los miro.

Añadir los de siruela sería por lo menos imbécil, pero además caro. Aunque el librero se vería mejor. (Lo mismo para El equilibrista)


*Salvo Calvino

4 comentarios:

l. j. dijo...

yo por eso, de siruela, los chiquitos. adornan con el extra plus de que llenan esos estantitos de hasta arriba en el que ningún otro libro cabe. (claro que, siendo tan morado-amarillos o verde-rosas como son, su mirada regañadora, así, desde lo alto, a veces se triplica..)

Santiago dijo...

Los chiquitos también me dan envidia

Sofía dijo...

Una vez compré Los sueños y el tiempo de Zambrano, en siruela y no lo leí primero porque temía manchar la coqueta edición. Luego porque no podía pasar de las primeras páginas. Luego porque me di cuenta de que lo compré porque estaba chulísimo, pero realmente no le tengo ganas. ¿CompradoreS?

Santiago dijo...

¿Zambrano, María?

... ¿y qué haces comprando esas cosas?